No utilices productos de limpieza abrasivos. Usa un trapo seco y limpio y de ser necesario, un jabón neutro.

Comprueba que en el cajón de la persiana no haya restos de cemento o yeso de obra que pueden rayar la persiana cuando esta sube o baja. Verifica que las lamas estén bien alineadas y limpia el polvo del interior del cajón con la aspiradora.
Si tus persianas funcionan con un recogedor de cinta, verifica cada cierto tiempo que no haya roces con el cajón. Si notas algún problema, repáralo antes de que la cinta se dañe.
Si tus persianas tienen motor, el mantenimiento solo lo debe hacer un técnico o instalador de persianas que conozca estos sistemas para que no ocurra un daño mayor.